Trayectoria

Primeros años y origen

Nací en una pequeña ciudad del sur de España, en una familia donde el arte y la expresión corporal siempre fueron parte del día a día. Desde muy pequeña, mis padres me inscribieron en clases de danza y teatro, lo que me permitió desarrollar una conexión temprana con el escenario y la cámara. Recuerdo que a los doce años ya participaba en obras escolares y festivales locales, y ese gusto por la interpretación fue creciendo conmigo. Al cumplir los dieciocho, me mudé a Madrid para estudiar comunicación audiovisual, aunque pronto descubrí que mi verdadera pasión estaba en otro tipo de narrativa: la que se construye a través del cuerpo y la mirada directa al espectador.

El salto a la industria

Mi entrada en el mundo del entretenimiento para adultos no fue planeada. Durante mis años de universidad, trabajaba como modelo de fotografía artística para pagar mis estudios. Un día, un fotógrafo amigo me comentó que había un proyecto independiente que buscaba talento joven con formación escénica, sin guiones rígidos y con libertad creativa. Decidí probar. Aquella primera sesión fue reveladora: entendí que podía combinar mi formación actoral con una exploración honesta de la sexualidad. Poco después, comencé a trabajar bajo el nombre de ssrpeach, un alias que elegí por mi gusto por los melocotones y porque sonaba fresco y femenino. Mis primeras escenas se grabaron en un estudio pequeño en Barcelona, con un equipo reducido pero muy profesional. La respuesta del público fue inmediata y positiva, lo que me animó a seguir.

Consolidación y estilo propio

Con el tiempo, fui definiendo un estilo que mezcla naturalidad, cercanía y una puesta en escena cuidada. No me interesa el contenido genérico; prefiero trabajar con directores que entiendan la importancia del contexto emocional y la comunicación entre intérpretes. He participado en más de sesenta producciones para distintas plataformas, pero siempre manteniendo un control sobre mi imagen y los límites que no estoy dispuesta a cruzar. Una de las claves de mi carrera ha sido la formación continua: he tomado talleres de expresión corporal, voz y hasta de guion, porque creo que la industria exige versatilidad. Además, desde 2022 gestiono mi propio canal en una red especializada, donde comparto contenido exclusivo y material detrás de cámaras, lo que me ha permitido conectar directamente con mi audiencia sin intermediarios.

Vida más allá del set

Fuera del trabajo, llevo una vida bastante rutinaria. Vivo en una casa con terraza en las afueras de Valencia, donde cuido un pequeño huerto con tomates, albahaca y, por supuesto, melocotoneros. Me gusta cocinar platos de la cocina mediterránea y pasar tiempo con mi pareja, que también trabaja en el sector audiovisual pero en el ámbito del montaje. Practico yoga todas las mañanas y soy voluntaria en una asociación local de rescate de animales abandonados. Aunque mi profesión suele generar curiosidad o prejuicios, mis amigos y familiares siempre me han apoyado, porque saben que tomo decisiones conscientes y que nunca sacrifico mi bienestar por el trabajo. Para mí, la clave está en separar claramente la persona del personaje, algo que aprendí con los años gracias a la terapia y al deporte.

Proyectos y perspectivas

Actualmente estoy desarrollando una serie documental sobre la salud sexual y el consentimiento en la industria, un tema que me parece fundamental y del que se habla poco. También colaboro como asesora en un programa de formación para nuevos talentos, enfocado en la seguridad laboral y la expresión artística. Mi objetivo a largo plazo no es solo seguir actuando, sino contribuir a que el sector sea más ético y diverso. En mis redes sociales, procuro mostrar una faceta honesta: hablo de mis rutinas, de los retos de la profesión y de los libros que leo. Creo que el público valora la autenticidad, y eso es lo que siempre he intentado transmitir, desde aquella primera sesión en Barcelona hasta los proyectos que tengo entre manos hoy.